Alberto del Valle (renacuajo Films) es el creador y director del documental «No hay cabida», seleccionado en la Muestra de Cine Internacional de Palencia en su vigésimo octava edición.

Un festival que año tras año va acumulando un prestigio largamente trabajado por sus promotores y organizadores. «No hay cabida» es un trabajo romántico, con detalles exquisitos y un componente poético que deja al espectador impregnado de emociones. La construcción parece apostar por la sencillez, pero es una apariencia equívoca pues realmente los distintos componentes del documental se van solapando como un sin fin de cajas chinas que fueran entrelazándose entre sí.

«No hay cabida» parte de una evidencia: la expulsión de las grandes ciudades de colectivos desfavorecidos, con problemas en su entorno laboral y dificultades económicas. Por delante de la cámara  de Alberto del Valle y José Cabrerizo va desfilando un original compendio de personajes, todos distintos pero unidos por una misma coyuntura vital que se plasma en un original proyecto fotográfico que traslada las secuencias del personal atrapado por la urbe, a la libertad aparente del mundo rural.

«No hay cabida» es un ejercicio de libertad, que no pretende aleccionar ni dar soluciones. Se limita a observar, a tomar nota de una realidad con un origen dramático y unos cuantos finales prometedores. Por eso conviene no confundir «No hay cabida» con «no hay salida», porque en este caso, sin dar lecciones de nada, Alberto propone la salida que algunos están encontrando, con el retorno a antiguas costumbres y la rehabilitación de escenarios olvidados. Y en este trayecto, nos acompaña siempre una música elegante y en algunos momentos conmovedora, y una dosis de imágenes diseñadas con paciencia, mecidas siempre por el vaivén del sereno testimonio de sus protagonistas. El recorrido de «No hay cabida» no ha hecho más que empezar.